sábado, 29 de agosto de 2009

Reflexiones sobre las multis

Resulta curioso el hecho de trabajar para una multinacional. He hablado con amigos que también lo han hecho y convenimos en que todas ellas suelen tener muchas cosas en común. Por ejemplo:

  • En contraste con muchas creencias populares, en muchas ocasiones trabajas menos que en una pequeña o mediana empresa, cobrando mucho más.
  • Al hilo de lo anterior, los puestos suelen estar demasiado bien remunerados. (Muchas veces te preguntas: “¿pero realmente me están pagando tanto por esto?”)
  • Como norma general la gente está sobrecualificada para los puestos que desempeña.
  • Gran parte del tiempo se dedica al reporting, llegando a la siguiente paradoja: haces lo que dices que haces.
  • Progresivamente te vas convirtiendo en un ejecutor de tareas, perdiendo la pasión, creatividad e ingenio que quizás te acompañaron en un principio. Básicamente, sufres una metamorfosis que te convierte en un “funcionario” de multinacional, ejecutando órdenes dictaminadas por alguien muy lejano a ti.
  • En muchas ocasiones dichas empresas cambian la historia al más puro estilo 1984 (de Orwell), propagando creencias que antaño se consideraron anatema. Siempre hay datos que apoyan lo que se dice en un momento dado, aún cuando sean diametralmente opuestos a los que se expuso seis meses atrás. Esto liga con el hecho de estar supeditado a las normas y "cultura" empresarial. Siempre deberás aceptarlo.
  • Cuanto más bajo es el eslabón en la piramide más veces se contabiliza una tarea. Es decir, lo que hace un Assistant Product Manager (APM a partir de ahora), lo reporta el APM, el Manager del APM, el Manager del Manager del APM y el Manager del Manager del Manager del APM.
A pesar de todos estos puntos, que miro con simpatía y un punto de cariño, me siento muy contento de formar parte de una de ellas. Trabajas siempre con gente muy capaz e inteligente, que se ha ganado con mucho esfuerzo estar allí. Aprendes y creces. Trabajar en megaestructuras empresariales te ayuda a perder parte de la ingenuidad que muchos llevamos dentro. Es como ir al colegio: vas por obligación a algo que te hace un bien. Te empapas de conocimiento y te rodeas de personas que te enseñan; asimismo, siempre tienes ganas de que llegue el verano para dejar de ir :)

viernes, 21 de agosto de 2009

Mi estadía en Colombia

Ha sido genial. Montañas verdes frondosas, playas selváticas, ciudades de corte español, gente muy hospitalaria... La verdad es que estos 12 días en Colombia han sabido a mucho más. Me encanta que el tiempo sea tan maleable.

Destinos: Bogotá, La Mesa, Iguaqué, Villa de Leyva, el Parque Tayrona, Cartagena de Indias.

jueves, 2 de julio de 2009

Los niños de Battambang

Los que estaban con Kike sonreían constantemente. Se reían. me preguntaban cómo estaba. Me llamaban por mi nombre para decirme algo que me hiciera sonreír. Eran inocentes y buenos.

Los otros, los que vivían en la inmundicia, también me sonreían. Me daban pequeños golpes cariñosos y huían. Gritaban. Era como si hubieran visto a un europeo por primera o segunda vez. No tenían nada, más que trapos sucios con los que se medio vestían.

Aquél es el mayor regalo que me llevé; la sonrisa inextinguible que me hacía un poco más feliz.

martes, 30 de junio de 2009

El arte sana

Casi todas las personas que conocemos nos aportan algo, aunque esa aportación sea superflua y aunque sólo las hayamos leído, oído o visto durante poco más de cinco minutos; pero nos aportan algo. Es muy positivo pensar de este modo.

Pues bien, hace mucho tiempo oí decir a un famoso empresario excéntrico: el arte sana. Arte es pintar, esculpir, escribir, componer, tocar, filmar, danzar, ... Toda expresión artística es catártica, en mayor o menor medida y como tal es terapéutica. Al expresar un sentimiento y/o emoción, transformándolo en algo distinto, algo que atrae a la gente, algo que es mágico y revelador, nos sentimos más desahogados; en el fondo, más libres.

El mundo iría mucho mejor, si muchos energúmenos, criminales o integristas (políticos o no) se dedicaran a pintar un cuadro, aprender a tocar un instrumento o utilizar la plastilina para esculpir vacas o cerditos.