lunes, 28 de febrero de 2011

"Dentro de poco, maldita sea, empezaréis a comportaros como marines"

Hace poco vi un trozo de la película el "Sargento de Hierro" (Heartbreak Ridge), protagonizada por Clint Eastwood. Sin duda, es una película entretenida con un lenguaje exageradamente "soez", y he ahí uno de sus puntos más atractivos: combinar el lenguaje super vulgar, con el humor y con la temática del crecimiento personal. Clint Eastwood, alias sargento "Highway", es destinado a un batallón repleto de soldados indolentes e indisciplinados con el objetivo de convertirlos en verdaderos marines. En uno de los momentos iniciales de dicho entrenamiento, el sargento les obliga a quitarse las camisetas, cortarse el pelo y quitarse las gafas de sol. Lo explica de este modo: "Cuando empecéis a parecer marines, empezaréis a sentiros marines y dentro de poco, maldita sea, empezaréis a comportaros como marines."

Detrás de dicha idea yace la Programación Neurolingüística (PNL), teoría que interrelaciona mente, cuerpo y emociones (alguien podría argumentar que primero viene el actuar como un marine, aunque sea forzado, y luego sentirse marine). El trasfondo de esta escena es increíble y nos llena de esperanza: podemos ser lo que queramos ser, y la clave para conseguirlo está en nosotros mismos. Cualquier comportamiento humano puede ser aprendido, copiado y llevado a cabo, a menos que haya un impedimento físico o psíquico. Y esto lo podemos aplicar a lo que queramos en cualquier faceta de nuestra vida. Y cambiando detalles que a primera vista nos pueden parecer superficiales o nimios, como el aspecto físico o la manera de hablar, llegamos a cambios profundos en nuestra manera de pensar y sentir.
Te propongo un experimento. Encuentra un lugar tranquilo donde puedas estar contigo mismo durante diez o quince minutos. Concéntrate en algo que quieras cambiar en tu vida: desde tu rol en el trabajo, en tu familia, con tu pareja o con tus amigos. Empieza a pensar cómo te gustaría que fuera; piensa en cómo te sentirías si llegaras a eso, cómo hablarías, como irías vestido, como gesticularías; como sonreirías o como te enfadarías. Concéntrate en ello durante varios minutos y, mentalmente, fíjate en la visión general así como en los pequeños detalles. Intenta inmortalizar ese estado.

Enhorabuena, ya has dado un primer paso para el cambio.

lunes, 14 de febrero de 2011

Qué quiero ser de mayor

Es increible la cantidad de veces que he pensado en eso. Tengo 33 años y probablemente lleve más de veinte dándole vueltas. Un coach me pregunta lo siguiente: "¿Cómo te sientes cuando haces algo que te gusta?" Después de conversar con él, llego a mis últimas reflexiones. Me siento bien cuando experimento lo siguiente:
  • Pasión. Cada vez que hago algo que me gusta mucho, siento que lo hago bien. Todo ello hace que me sienta apasionado, que saque la enegría que llevo dentro, que mueva mis neuronas a toda velocidad. En esos momentos todo encaja; río y tengo mucho sentido del humor.
  • Autenticidad. Para mi la autenticidad es ser yo mismo. Ser yo mismo implica ser libre. Cuando soy yo, soy libre; al revés también funciona. Cuando entro en contacto conmigo mismo, soy creativo. En esos momentos se me ocurren nuevas ideas o nuevas formas de hacer las cosas.
  • Nivel alto de actividad. Un nivel de actividad adecuado es imprescindible para que algo me guste. Bajo este prisma, un guarda de seguridad o un conserje serían la antísesis de esta idea. En este sentido, creo que es bueno llegar a un equilibrio entre hacer muchas cosas y no sufrir ni estrés ni ansiedad.