martes, 19 de junio de 2018


¡Cómo es Madrid! Hoy he ido con mi bicicleta híbrida desde mi casa en Chamberí hasta Vaciamadrid. Me encanta adentrarme por callejuelas donde nunca he estado y de este modo ir descubriendo poco a poco la ciudad, una ciudad que me sorprende día a día. Sin duda, hay muchas cosas que me llaman la atención

Su gran extensión. Pedaleo y pedaleo, y observo como las calles, las tiendas, los peatones, lo coches aparcados y los edificios no se acaban nunca.

Madrid es tierra de todos. Es curioso cómo tiene una gran capacidad para absover a ciudadanos. Alguien viene de algún pueblo de España, consigue un trabajo y una casa, y antes de que se dé cuenta, ya es de Madrid. Pueden pasar meses hasta que alguien le pregunte: "Por cierto ¿de dónde eres?

Madrid es plural. Hay gente de izquierdas, de derechas, ateos, creyentes, pijos, hippies, heavies, yuppies, ...

(escrito en 2009)

lunes, 20 de febrero de 2012

El poder de la repetición

Alguien dijo que una mentira mil veces repetida se transforma en verdad. No quiero hablar de eso ni entrar a valorarlo. Lo que sí quiero destacar es el poder de la repetición y la parte positiva que eso conlleva.
He visto muchos perfiles en las consabidas redes sociales, como Facebook y Twitter, que se basan en repetir insistentemente una idea, una tendencia, un movimiento, un ámbito que les atrae. Cuando descubrí ese fenómeno me pareció machacón y redundante. Sin embargo, tras el paso del tiempo, para mi es nítido que esos perfiles están claramente especializados. A base de repetir con tesón algo que parece simple y que comprendes rápidamente, han conseguido posicionarse (término muy de marketing) y erigirse como expertos en una materia. Muchas veces me he sentido ridículo por repetir una idea pero esos perfiles me han enseñado que no debo sentirme así. A base de repetir, enseñas, evolucionas y te posicionas.

lunes, 28 de febrero de 2011

"Dentro de poco, maldita sea, empezaréis a comportaros como marines"

Hace poco vi un trozo de la película el "Sargento de Hierro" (Heartbreak Ridge), protagonizada por Clint Eastwood. Sin duda, es una película entretenida con un lenguaje exageradamente "soez", y he ahí uno de sus puntos más atractivos: combinar el lenguaje super vulgar, con el humor y con la temática del crecimiento personal. Clint Eastwood, alias sargento "Highway", es destinado a un batallón repleto de soldados indolentes e indisciplinados con el objetivo de convertirlos en verdaderos marines. En uno de los momentos iniciales de dicho entrenamiento, el sargento les obliga a quitarse las camisetas, cortarse el pelo y quitarse las gafas de sol. Lo explica de este modo: "Cuando empecéis a parecer marines, empezaréis a sentiros marines y dentro de poco, maldita sea, empezaréis a comportaros como marines."

Detrás de dicha idea yace la Programación Neurolingüística (PNL), teoría que interrelaciona mente, cuerpo y emociones (alguien podría argumentar que primero viene el actuar como un marine, aunque sea forzado, y luego sentirse marine). El trasfondo de esta escena es increíble y nos llena de esperanza: podemos ser lo que queramos ser, y la clave para conseguirlo está en nosotros mismos. Cualquier comportamiento humano puede ser aprendido, copiado y llevado a cabo, a menos que haya un impedimento físico o psíquico. Y esto lo podemos aplicar a lo que queramos en cualquier faceta de nuestra vida. Y cambiando detalles que a primera vista nos pueden parecer superficiales o nimios, como el aspecto físico o la manera de hablar, llegamos a cambios profundos en nuestra manera de pensar y sentir.
Te propongo un experimento. Encuentra un lugar tranquilo donde puedas estar contigo mismo durante diez o quince minutos. Concéntrate en algo que quieras cambiar en tu vida: desde tu rol en el trabajo, en tu familia, con tu pareja o con tus amigos. Empieza a pensar cómo te gustaría que fuera; piensa en cómo te sentirías si llegaras a eso, cómo hablarías, como irías vestido, como gesticularías; como sonreirías o como te enfadarías. Concéntrate en ello durante varios minutos y, mentalmente, fíjate en la visión general así como en los pequeños detalles. Intenta inmortalizar ese estado.

Enhorabuena, ya has dado un primer paso para el cambio.

lunes, 14 de febrero de 2011

Qué quiero ser de mayor

Es increible la cantidad de veces que he pensado en eso. Tengo 33 años y probablemente lleve más de veinte dándole vueltas. Un coach me pregunta lo siguiente: "¿Cómo te sientes cuando haces algo que te gusta?" Después de conversar con él, llego a mis últimas reflexiones. Me siento bien cuando experimento lo siguiente:
  • Pasión. Cada vez que hago algo que me gusta mucho, siento que lo hago bien. Todo ello hace que me sienta apasionado, que saque la enegría que llevo dentro, que mueva mis neuronas a toda velocidad. En esos momentos todo encaja; río y tengo mucho sentido del humor.
  • Autenticidad. Para mi la autenticidad es ser yo mismo. Ser yo mismo implica ser libre. Cuando soy yo, soy libre; al revés también funciona. Cuando entro en contacto conmigo mismo, soy creativo. En esos momentos se me ocurren nuevas ideas o nuevas formas de hacer las cosas.
  • Nivel alto de actividad. Un nivel de actividad adecuado es imprescindible para que algo me guste. Bajo este prisma, un guarda de seguridad o un conserje serían la antísesis de esta idea. En este sentido, creo que es bueno llegar a un equilibrio entre hacer muchas cosas y no sufrir ni estrés ni ansiedad.


sábado, 29 de agosto de 2009

Reflexiones sobre las multis

Resulta curioso el hecho de trabajar para una multinacional. He hablado con amigos que también lo han hecho y convenimos en que todas ellas suelen tener muchas cosas en común. Por ejemplo:

  • En contraste con muchas creencias populares, en muchas ocasiones trabajas menos que en una pequeña o mediana empresa, cobrando mucho más.
  • Al hilo de lo anterior, los puestos suelen estar demasiado bien remunerados. (Muchas veces te preguntas: “¿pero realmente me están pagando tanto por esto?”)
  • Como norma general la gente está sobrecualificada para los puestos que desempeña.
  • Gran parte del tiempo se dedica al reporting, llegando a la siguiente paradoja: haces lo que dices que haces.
  • Progresivamente te vas convirtiendo en un ejecutor de tareas, perdiendo la pasión, creatividad e ingenio que quizás te acompañaron en un principio. Básicamente, sufres una metamorfosis que te convierte en un “funcionario” de multinacional, ejecutando órdenes dictaminadas por alguien muy lejano a ti.
  • En muchas ocasiones dichas empresas cambian la historia al más puro estilo 1984 (de Orwell), propagando creencias que antaño se consideraron anatema. Siempre hay datos que apoyan lo que se dice en un momento dado, aún cuando sean diametralmente opuestos a los que se expuso seis meses atrás. Esto liga con el hecho de estar supeditado a las normas y "cultura" empresarial. Siempre deberás aceptarlo.
  • Cuanto más bajo es el eslabón en la piramide más veces se contabiliza una tarea. Es decir, lo que hace un Assistant Product Manager (APM a partir de ahora), lo reporta el APM, el Manager del APM, el Manager del Manager del APM y el Manager del Manager del Manager del APM.
A pesar de todos estos puntos, que miro con simpatía y un punto de cariño, me siento muy contento de formar parte de una de ellas. Trabajas siempre con gente muy capaz e inteligente, que se ha ganado con mucho esfuerzo estar allí. Aprendes y creces. Trabajar en megaestructuras empresariales te ayuda a perder parte de la ingenuidad que muchos llevamos dentro. Es como ir al colegio: vas por obligación a algo que te hace un bien. Te empapas de conocimiento y te rodeas de personas que te enseñan; asimismo, siempre tienes ganas de que llegue el verano para dejar de ir :)

viernes, 21 de agosto de 2009

Mi estadía en Colombia

Ha sido genial. Montañas verdes frondosas, playas selváticas, ciudades de corte español, gente muy hospitalaria... La verdad es que estos 12 días en Colombia han sabido a mucho más. Me encanta que el tiempo sea tan maleable.

Destinos: Bogotá, La Mesa, Iguaqué, Villa de Leyva, el Parque Tayrona, Cartagena de Indias.

jueves, 2 de julio de 2009

Los niños de Battambang

Los que estaban con Kike sonreían constantemente. Se reían. me preguntaban cómo estaba. Me llamaban por mi nombre para decirme algo que me hiciera sonreír. Eran inocentes y buenos.

Los otros, los que vivían en la inmundicia, también me sonreían. Me daban pequeños golpes cariñosos y huían. Gritaban. Era como si hubieran visto a un europeo por primera o segunda vez. No tenían nada, más que trapos sucios con los que se medio vestían.

Aquél es el mayor regalo que me llevé; la sonrisa inextinguible que me hacía un poco más feliz.